domingo, 1 de diciembre de 2013

SUEÑO EN VERDE por P. Hersán



Despertó de un sueño profundo y febril. Telarañas de fuego en sus ojos de color albahaca. Había soñado que se arrodillaba ante aquel hombre que la poseía de noche en su cama, a oscuras, mientras su esposo dormía, sin más presencia que la evocación de su nombre. Todo estaba delimitado por la frontera insalvable de la fantasía. Había soñado que se arrodillaba con la boca abierta, que sus labios probaban aquel fruto durísimo y caliente. Lo había degustado con la lengua callada, con el aliento encendido. Hasta que se derramó en su boca la luna que lucía sobre las sombras de aquel parque a oscuras. Un parque inexistente, figurado, imaginado en la fiebre de aquella madrugada fría como las embestidas blandas que servían para cumplir el débito conyugal. Al salir de la ducha, la voz de la muchacha que se encargaba de la limpieza.

-Señora, ¿qué hago con este pantalón? No creo que metiéndolo en la lavadora se vayan estas manchas verdes...