lunes, 30 de diciembre de 2013

FIN DE AÑO

Sólo por una vez decidió olvidarse del tiempo, aunque el tiempo lo persiguiera. Sólo por una vez se olvidó de contar que las cuentas están reñidas con los placeres. Sólo por una vez se detuvo en paladear cada momento, que no fue un momento, ni un instante, ni un tañido de campana sino una eternidad llena de prórrogas. Sólo por una vez agradeció el calor que envolvía a cada uno de esos placeres que su lengua fue paladeando, la suavidad que le acariciaba su rostro a uno y otro lado, el misterio de lo que le esperaba tras el eterno festín. Sólo por una vez, una vez eterna, agradeció el líquido posterior a la ingesta, sólo por una vez le agradó su amargor, sólo por una vez le gustó aquella temperatura tibia que no estaba en ningún manual ni protocolo. Sólo por una vez agradeció que ella llegara al final antes que él y que su gemido ahogara al propio. Sólo por una vez quiso prolongar la vejez de aquella noche. Sólo por una vez agradeció que no llevara ropa interior roja, ni negra, ni blanca, ni de color alguno. Sólo por una vez notó que daba la campanada. Sólo por una vez decidió olvidarse del tiempo…