lunes, 9 de diciembre de 2013

DILEMA



Nunca pensé que la broma llegaría tan lejos. Ni que fuera tan satisfactoria. Hace ya algunas semanas empecé a enviar mensajes por correo electrónico a mi mujer haciéndome pasar por otro. Al principio me ignoró. Luego comenzó a contestar. Pronto pasó de la más absoluta indiferencia a un interés que se fue acentuando conforme avanzaban mis propuestas. Mi falso yo proponía y ella cumplía con el yo verdadero. Cuando se disfrazó de cortesana dieciochesca me di cuenta de que había caído, nunca mejor dicho, en mi red. Poseerla sobre la descalzadora del dormitorio sin que se quitara el corsé fue una experiencia que no olvidaré. Menos aún su petición de que la sodomizara en la cocina mientras terminaba de cocinar, apenas vestida con una camiseta, un escueto delantal y una ausente ropa interior. La verdad es que la veo feliz e ilusionada. Hasta atrevida. Y yo no sé si soy yo o mi otro yo. Si anoche se atrevió a deslizar sus manos bajo la ropa de camilla, meter sus manos en mi entrepierna y llevarme a los cielos mientras veíamos la telenovela junto a mi suegra, es señal de que se va a atrever a todo. Conmigo o con el otro, que ya no sé quién soy.
Lo tengo decidido. Tengo que ubicarme. Esta noche le propondré que hagamos un trío con su esposo…

2 comentarios:

Máximo Cano dijo...

Enhorabuena. Es envidiable. Saludos.

L. N.J. dijo...

Un relato muy ingenioso.