domingo, 14 de abril de 2013

LA SEGUNDA OPORTUNIDAD



 Desnuda frente al espejo, apenas acariciada por la penumbra de la habitación y por un lejano aroma de azahar, sucumbió a la tentación alguna vez pensada. Alcanzada por el nuevo tiempo, guardaba cuidadosamente la mantilla mientras veía sus curvas de mujer reflejadas en la distancia y en la memoria. Curvas que sólo besó la manoseada luna de Parasceve y el misterio de una Pasión que le hubiera gustado sentir y escribir en minúsculas. Cerró los ojos y suspiró. Aspiró la penumbra de la habitación y desplegó generosamente la mantilla sobre su piel desnuda, dejando que la blonda acariciara la dureza incipiente de sus pechos…
En la habitación contigua, él parecía mimetizar los recuerdos de su vecina. El traje oscuro le traía recuerdos de noches oscuras que, una vez más, habían pasado en blanco. Tendido sobre la cama, tras dejar los gemelos de la camisa sobre la mesilla, dejó aflorar sus recuerdos por la dureza de su entrepierna. Las caricias de su mano anhelaron las curvas de su vecina. No podía imaginar que compartían deseos y pensamientos en sus caricias...
Sólo dos dedos de ella bastaron para apartar la blonda que cubría su sexo y sólo la punta de uno de ellos bastó para soñar una prórroga de la primavera. Así lo soñó, así lo sintió y así lo gimió… La humedad sobre las sábanas la devolvió a la realidad. La relajación de su piel desnuda apareció de nuevo en un espejo que reflejaba encajes y volantes de un traje colgado. La piel desnuda suspiró ser acariciada por sus lunares, en la que debía ser una noche definitiva. La primavera parecía concederle una segunda oportunidad…