sábado, 9 de febrero de 2013

CONFESOR (IRREVERENTE SANTORAL I)



Mire padre Juan que confieso que he vivido, que confieso que he sentido, y que confieso soñar con su voz, con su timbre, con sus palabras cadenciosas y con sus consejos que penetran en lo más profundo de mis deseos y que copulan con mis más sugerentes fantasías…

Fue la última confesión del padre Nepomuceno antes de su martirio. Cuentan en la feligresía que su lengua quedó intacta tras su muerte. Su cuerpo se arrojó al río. Su alma llegó  al limbo. Su incorrupta lengua sigue enviando almas virginales a los más elevados cielos…