miércoles, 28 de marzo de 2012

SI TÚ ME DICES VEN por Alejandro Lérida


El sostén, las braguitas, el liguero,
la seda en que se enreda el alto día
de tu noche interior. Llora un bolero.
La oscura e intrincada lencería
es como un libro abierto. En la ventana,
la luna aún sermonea a tus pezones
al margen de la aurora, esa aduana,
serpentea en los blancos callejones:
tus piernas son acordes de un piano.
Hoy cierro antes de tiempo la oficina,
te pongo un crisantemo en cada mano.
Que le eche un ojo al niño la vecina,
que el agua ahogue el fuego de la alcoba,
que haré llorar de envidia a Casanova.