martes, 13 de diciembre de 2011

GORDA

Ahora me toca encima. No soportaba oír la maldita frase. Aunque transigía. Kilos de caderas y de ritmo sobre la fragilidad de mi cuerpo. Arriba y abajo, tantálico suplicio. Tus tetazas me abofeteaban en el bamboleo y tu culo estrangulaba hasta la última aspiración de mi testiculina. Kilos y más kilos. Los que te sobraban delante del espejo, cuando te empeñabas en colocarte un minúsculo tanga, y, todavía peor, cuando te atrevías a quitártelo. Toma mi cuerpo, susurrabas en mi oído. Y me daba la sensación de tomar todo tu cuerpo, el de la vecina y el de toda tu familia. Por delante y por detrás. Otra imagen imborrable… Clávamela, me suplicaba gritando. Y yo me lanzaba con pasión a ese culo ofrecido, a esa inmensidad de carne omnipresente. David frente a Goliat. Un dardo lanzado a la inmensidad, el de un océano de kilos que gritaban su voracidad. Pero culminaba, vaya si culminaba, que las grandes carnes no son nada sin una buena salsa… Aunque pronto volvía a mis ideales. Cariño, te sobran kilos. Ni caso… Como en un casting porno, te desnudabas sin pudor y masajeabas hasta el último de tus pliegues, los superficiales y los profundos: siempre pensé que todos tus labios eran mayores… Y en un casting, encima, te llegó el triunfo. De grandes mujeres, decía el anuncio. Gustó tu talla 120 y la falta de complejos de un trasero que se presentaba a todo el mundo. Puedo imaginar la secuencia: tus kilos cabalgando sobre el entrevistador cual señora de antaño en el tiovivo. Arriba y abajo. Y de ahí al corto, del corto al largo, y del largo a la portada. Tras una, otra. Y otra. Tú siempre arriba, que abajo ya me quedaba yo… Hasta te pusiste de moda. Kilos y más kilos. En tu cuenta corriente. Tú arriba y yo abajo…

Siempre ocurrió, pero ahora es más verdad que nunca: me caes gorda.

3 comentarios:

Sibelius dijo...

Genial. En la variedad está el gusto.

Rascaviejas dijo...

Ya se sabe, si no querías caldo... Gracias.

Anónimo dijo...

Que pena que no cites los autores de las fotografías...