domingo, 24 de abril de 2011

MI VECINO DEL CUARTO por Lourdes N.J.

Siempre lo veo entrar y salir solo, nos cruzamos las miradas con cierta incertidumbre cuando cruzamos unos buenos días o un hasta luego. Siempre soy yo la que deja de mirarle, me da un poco de vergüenza y más cuando debo subir en el ascensor con él, a solas los dos. Normalmente subo por las escaleras si no voy cargada de bolsas de la compra, me gusta ese suave ruido que dejan unos zapatos cuando en el silencio se dejan pisadas en los escalones.

Un día me dijo:

- Hoy no llevas bolsas, sube conmigo en el ascensor.

Oh, no importa de veras. ¡Dios, se fija en todo! me digo, deseando de encerrarme con él en ese pequeño espacio donde sólo se respira el aliento de un ambiente cálido. ¿Cálido he dicho?

Sí, así es, cálido porque él sabe lo que oigo casi todas las noches desde mi piso, justo el tercero: sobre las once de la noche siempre están los dos juntos, él y una mujer que lo visita con cierta regularidad. Se escucha un suave murmullo de conversaciones y cuando paran, sí, cuando ya no habla nadie en unos minutos, él empieza a gemir con su voz aguda. Yo lo apago todo, las luces, el televisor, incluso mi respiración dejo que sea más silenciosa que nunca. Me tumbo en silencio para imaginar lo que él le hace a ella. Me gusta su voz, como empieza a gemir y ese ruido de la cama se acentúa más mientras ella le dice: "así, suavemente dentro de mí".

Es entonces cuando mis manos desnudan mi cuerpo y deseo ocupar el lugar de ella, los tres formamos un trío en ese momento y en lugares diferentes. Imagino que su cuerpo desnudo desprende excitación besando mi cuello, mis pechos. Sus manos en mis entrepiernas y esa voz que tanto me excita sólo con decirme buenos días.

_ ¿Subes?, me pregunta.

Oh, sí, lo siento estaba pensando en... (una mentira, iba a contarle una estúpida mentira); no me deja acabar cuando me dice:

- También escucho tus gemidos cuando te masturbas. Sé que lo haces en el mismo momento que yo con esa mujer, una vez estoy en el máximo placer del orgasmo, me imagino dentro de ti.

Tus gemidos estremecen mis sentidos y esa suave voz me está volviendo loco.

Entramos en el ascensor, el espejo de un lateral parece que ese pequeño hueco parezca más grande. Nos miramos a través de él, pero su suave mano toma mi mejilla con la lentitud de una caricia que desearía no acabara nunca y entonces me besa en el cuello susurrándome al oído si me gustaría subir a cenar esta noche.

- Sí, me gustaría subir a cenar.

- Ven por las escaleras por favor, desde tu piso al mío hay diez escalones y quiero escuchar como los subes. Sólo diez escalones para poder amarte todas las noches que desees.

Esas noches, mi piso tendrá esa ausencia del calor que él desprendía desde el cuarto y yo desde el tercero; pero no importa, por fin ese calor se une entre mis piernas y los gemidos son cómplices mientras él penetra todo mi ser.

8 comentarios:

Máximo Cano dijo...

uhmmmmm...
imaginación al poder.

Sauldos.

Asunción dijo...

Muy bien la vecina del tercero!

L.N.J. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
L.N.J. dijo...

Gracias, Máximo y Asunción.

Una vez lo volví a releer no me gustó nada, pero bueno, supe extenderme más líneas que en lo que habitualmente escribo, jeje.

Os cuento:

Estaba viviendo hace años en un piso de alquiler y normalmente los vecinos (novios) que vivían arriba sólo venían por las noches y la cama parecía un andador, casi todas las noches hacían el amor.
Una noche se quedaron mis padres a dormir conmigo y coincidió con esas espectaculares noches pasionales, más de lo normal. Mis padres no decían nada, se mostraban nerviosos y yo no sabía donde esconderme, así de claro. ¡Muerta de vergüenza!, y entonces se me ocurrió sacarle partido a estos momentos de ¡tragame tierra! para este pequeño relato. Porque en la madrugada se despertaron y volvieron a empezar.

Cosas de la vida.

Besos y gracias.

Anónimo dijo...

L.N.J, he ido a tu blog, he leído en la revista Alas y llego a la conclusión de que eres una mujer polifacética. Llena de vida y con una riqueza interior que debes exprimir. No la guardes por tus complejos y sigue escribiendo.
El poema que tienes en el lateral de tu blog "Noches blancas" es ingenioso, original y atrevido.

Escribe, me gusta leerte.

L.N.J. dijo...

No me gustan los anónimos, pero bueno, gracias por el consejo.

Prefiero que la gente se deje ver...

Saludos.

SAL dijo...

buenas, soy tu vecino del 4º...

creo que deberíamos volver a cenar una de estas noches no????...


vecino del 4º

L.N.J. dijo...

jaja, vale, quedamos...