viernes, 19 de septiembre de 2014

VIBRACIONES por Juan Bragas



Escribió el mensaje a través de whatsapp. Pensó que no habría sido capaz de hacerlo cara a cara. El whatsapp lo inunda todo. Todo empezó por casualidad en el trabajo.
No me va a dar tiempo a entregar el informe
Pues que la mamen
Quién a quién, cuándo y dónde
Jajaja
Tardó en reaccionar. La buscó con la vista instintivamente pero en la oficina les separaba una larga distancia. La vio de lejos sonriendo. Desde aquel día el juego se convirtió en habitual.
Apuesto a que nunca te han ofrecido el culo

Qué quieres decir con ofrecer
A que te lo pongan para que te corras en él
¿Dentro o fuera?
Umm, yo me refería a fuera. Pero dentro tampoco está mal.
Podría parecer por las conversaciones que se habían conocido carnalmente. Pero no era el caso. Cada uno quería llegar más lejos que el otro. Cada día se saludaban en la oficina como a uno más sin hablar de aquella quemazón, aquel juego a través de mensajes.
 Pero ese por detrás me deja todavía algunas dudas.
Dime.
Hay dos orificios, ¿no?
Así es. Uno muy cerquita del otro.
Puede uno equivocarse fácilmente
No tan fácilmente
¿Te enfadarías conmigo si me equivocara?

Estos mensajes les resultaban especialmente valiosos por sí mismos. Las conversaciones que mantenían tenían algo que les despertaron viejas sensaciones que creían haber perdido.
No mucho.
Según.
Según qué
El momento.
O que apetezca.
Aparte de eso no creo que seas de los que les importe
El qué
Que me enfadara
La verdad es que no. Una vez hecho...
Ya lo sabía.
 A veces he hecho como si me enfadara pero en realidad…
… me había gustado que no me echaran cuenta.
 Sabes?
Es como si pudiera una saltarse ciertas reglas.
No sé si me entiendes
Creo que sí, pero si me pones un ejemplo…
Bueno.
Una vez, por ejemplo, no sé si será ilustrativo...
bueno, estaba chupándosela a mi novio y cuando iba a acabar
me agarró la cabeza con fuerza, me inmovilizó
Me cayó en el ojo que se me irritó y todo.
En el momento me molestó pero cada vez que me acuerdo me pongo.
Muy ilustrativo.
Pero no creo que cayera otra vez en lo mismo.
Quiero pero no quiero.
Eso ya es difícil de entender.
Chico así somos las mujeres.
Ella tenía una nariz muy particular y no llamaba mucho la atención pero cuando se reía estaba muy atractiva. Tendía a tapar sus orejas con el peinado porque creía que las tenía un poco separadas. Enseñaba todos los dientes al sonreír y se ruborizaba.
Una tarde, cuando la temperatura ya les alcanzaba máximos históricos…
Mírame
Qué
Que me mires
Entonces levantó la vista. Se habían quedados solos en la oficina. Ese fue el momento de quitarse la careta, darse por vencidos, dejar las palabras a un lado y apagar el móvil.