sábado, 2 de marzo de 2013

DE CATAS por Asun Jiménez



Tomando estaba unos vinos con tres amigos en casa cuando de forma inesperada, surgió la idea de hacer una cata un tanto peculiar. Con los ojos vendados sentí como la oscuridad, el silencio y la expectación se iban adueñando de la sala. Comencé a saborear con entusiasta esmero los manjares que, uno tras otro, iban llegando a mis labios. Fue apasionante distinguir y apreciar las diversas texturas, aromas y sabores que cada uno aportaba a tan deliciosa cata. Posteriormente, y de manera conjunta, degustaron con avidez el vino rosado de la casa.