jueves, 6 de septiembre de 2012

LA DENTISTA



    - Abre la boca todo lo que puedas.
No debí poner el empeño adecuado en la acción, ya que optó por un ejemplo  práctico.  
- Cuando digo abrir todo lo que se pueda, quiero decir esto…
Y se abrió. Todo lo que pudo y más. Su ropa interior tirada en el frío suelo fue testigo. Y mis ojos. Y mi boca. Y mi lengua. Y mi miembro…
Nunca tuvo más uso el extraño aspirador de salivas. Nunca más tendré miedo a la consulta de la dentista…

2 comentarios:

Dyhego dijo...

Hay dentistos y dentistas.

Antonio Aranda Colubi dijo...

¿y cómo se sale de ese sin fondo?