domingo, 8 de julio de 2012

Un beso fugaz e indefenso por JOSÉ PERONA



Un beso fugaz e indefenso
se refugia y tirita
en el sombrío ombligo
de la desesperanza.
Pero en la cama refulgente de la habitación,
encuentra abrigo sobre el pliegue de unos labios
sutiles y tibios como una hormada de pan
en la calidez e inocencia de su cuerpo.
Tendida sobre el lecho como un tapiz,
calma mis heridas seduciendo cada movimiento
dulce, ligero y rítmico,
excitando la furia de mi bálano
y mis sueños de chaval
ante lo carnal y lo prohibido.
Desnuda y templada sobre las sábanas,
arrojo el último tronco de leña al fuego
más allá de mis fuerzas,
pues esta será mi última noche.
Saco mi miembro enhiesto de la oscuridad,
dando luz al aposento, donde caigo
en la genuflexión de su templanza,
hermosura, hedonismo e inmortalidad
de su carne.