domingo, 10 de junio de 2012

RESCATE


Siempre le gustó vestir de negro. Y a mí. Siempre le gustó jugar. Y a mí. Siempre le gustó llegar más allá. Y a mí. Siempre le gustó bordear los límites de casi todo. Y a mí. Siempre le apasionó el sexo. A mí no digamos…
Hoy me ha convencido para mezclar juego y sexo sin límites con simplicidad y complicidad. Verme desnuda y atada ha hecho crecer mi líbido y mi sensación de vivir al borde del precipicio. Todo parecía sencillo: él dictaba las órdenes y yo las obedecía. Si amarillo, amarillo; si azul, azul; si verde, verde… Ha prometido que no traspasaríamos determinadas líneas rojas...Siempre le gustó mentir. En un momento determinado he llegado a determinadas posturas que requieren la intervención de otro jugador. Con las rodillas en tierra y los brazos sobre dos lunares de colores siento una ambigua necesidad de pedir ayuda o de aguantar las cuerdas que atenazan mi piel desnuda. Con una breve resolución él se ha decidido a participar. Su miembro desnudo ya se acerca hacia mi flanco más desprotegido. Me ha hablado de la dulzura del momento y de la necesidad imperiosa del acto. Creo que está interviniendo de hecho. Juego y dolor. Una melodía vuelve a dividir mis pensamientos. Desátame o apriétame más fuerte…