
Letras turgentes para la noche. Lengua de punta para las ondas.Erotismo a flor de piel. Una invitación a los sentidos. La puerta está entreabierta...
sábado, 29 de enero de 2011
PÚBLICO Y NOTORIO por Javier A. L.

lunes, 24 de enero de 2011
PERSONAL JESUS

Llámame. Soy tu salvadora personal.
Alguien para escuchar tus oraciones. Atenta a tus súplicas.
Refugio de tus pecados. Espejo de tus virtudes. Consuelo de tus aflicciones.
Llámame. Estoy abierta a tus oraciones. A tus deseos. A tus súplicas.
Llámame. Sé que estás solo. Alguien que está allí.
Yo aquí. Al otro lado. Pero al lado.
Llámame. Levanta el teléfono. Yo te haré un creyente. Creerás en mí. Una fe sin ataduras ni complejos.
Llámame. Levanta el teléfono. Ponme a prueba, sé atravesar los desiertos del alma. Necesitarás confesar. Comulgarás mi cuerpo. Y mi carne. Y entonces, sólo entonces, confesarás. Confesarás que has vivido. Y sentido.
Llámame. Levanta el teléfono. Soy tu salvadora personal. Cargaré con tus culpas y tus disculpas. Si tú eres mi cruz yo seré la cruz que te salve. Salvadora personal. Estoy aquí para escuchar tus oraciones. Para librarte de todo mal. Tú y yo. Yo y tú. Pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Fue así en un principio, ahora y siempre. Por los siglos de los siglos…
sábado, 22 de enero de 2011
Ola de frío

- ¡Oh là, là!
Una frase hecha con la que se enfrentó al frío… No le hacían falta más abrigos, aunque no le hubieran venido mal algunos fuegos. Ese fue su primer pensamiento. El segundo que le vino a la mente no tuvo más remedio que lanzarlo al aire. Aire gélido:
- ¡O lame alguien mis pezones o lamentaré haber salido a la calle…!
Silencio blanco. Silencio frío. Sólo unos ojos lejanos se atrevían a hacer la ola. Ola de frío…
lunes, 17 de enero de 2011
CEREZAS EN MI BOCA por Lourdes N.J.
Hicimos el amor
con tan solo un beso.
Tu carne suave de labios
excitados, melancólicos
estremecían todo mi cuerpo.
No necesitábamos más,
tu lengua saciaba toda
mi boca, la amaba.
Esa pequeña dulzura que
deja un beso, y yo,
jugando a comerte
como cerezas en mi boca
sabrosas y derretidas.
Me besaste y te comí,
mis labios color carmesí
se fundieron en rojo pasión
y los tuyos:
!mmm!
sabrosos, sabrosos.
viernes, 14 de enero de 2011
Lucía

El placer la había rondado pero el conocimiento real no había llegado hasta aquel día. Hubo otros hombres y otros nombres, otros juegos y otras posturas, otros momentos y otros días. Nada comparable. Cuando llegó con aquel misterioso regalo notó que el deseo y la sorpresa se mezclaban en su interior. Una venda para vestir sus ojos mientras era desnudado su cuerpo. Ceguera física para abrirse a la contemplación del placer. No veía pero sentía. En cada poro de su piel. En cada rincón de su cuerpo. En cada nueva caricia. En cada nuevo beso. En cada nueva postura. En cada nueva acometida... El placer debía de ser aquello. Profundo, húmedo, lento, irrefrenable, arrebatador, sensual, eterno... Desde ese momento de instantes, minutos, horas o días, ella no supo ni quién era, pero sabía con creces lo que había vivido y lo que deseaba seguir viviendo. De aquí a la eternidad. La vida anterior no debía o no podía haber existido: no habría tenido razón de ser. Porque pocas cosas en la vida pueden llegar a tener sentido... Quizás el que le dan regalos como el que recibió su amante. Una bandeja de plata, dos ojos ensangrentados y una nota. Toda una explicación en pocas palabras: “en esta vida, lo esencial es invisible a los ojos”.