miércoles, 14 de marzo de 2012

HABITACIÓN A SOLAS por Jorge Blanco

Me propongo explorarte como si fuera fácil,

como si no me guiara el mástil del deseo

ni espiara en tus ojos un paisaje de brújula. Lamer

la tersa hermosura en la sangre resuelta,

desatada por largas temporadas de recreo

en los malecones que cercan el oasis. Rolar sin trasgresión,

sin ceder al embargo, sin arriar las velas;

despoblando los parajes encantados de tu sexo.

Me propongo sin arpones fletar destacamentos

hacia el centro de todo, el resguardo infinito;

que portando banderas incendiadas se consuman

rodeados por playas y heraldos sin recinto.

Como si no existiera más que lluvia, piedras,

eléctricas gaviotas, quebrarse y beber, hacerse hueco

atravesado por frías tempestades; los lobos avanzando

desde el instante mismo al precipicio.



domingo, 11 de marzo de 2012

SABORES DE MI TIERRA por Lourdes N.J.

No sé si sabes

que dios besa mi boca,

sus labios son suaves, melosos.

Se atreve con mi cuello,

dice que sabe a melocotón

yo río, y él juega conmigo.

No sé si sabes

que dios besa mis senos

dice que son oscuros

como la noche sin luna,

con sabor a dos gotas de rocío.

No sé si sabes

que dios acaricia mi cintura,

después mis caderas y una vez

que ha penetrado en mi alma,

dice que sabe a flor de primavera.

No sé si sabes

que dios hizo el amor conmigo,

vistió las calles de Sevilla, con jugo de mi cuerpo

y las flores sabían a néctar de mujer desnuda.

Ya decía yo, que dios olía muy bien

y es que prueba todas las flores

de las calles de mi querida tierra.

Pero en Sevilla, dios visita mi cuerpo

y yo le digo con sabor dulce,

besando sus labios:

“Te pareces a mis sueños ".

miércoles, 7 de marzo de 2012

ERASMUS por Asun J.

Se pasea por la casa con poca ropa, mueve los labios como si amagara un beso. Me hago la tonta. Me mira de forma sugerente mientras le estoy contando las costumbres y tradiciones de mi país. Trago saliva, creo que no me escucha solo me mira, imagina. Sus hormonas de riesgo me cercan.

Se va a la habitación que le he alquilado. Cuando no está, entro en ella, la huelo, como huelo su ropa, sus sábanas, todo lo que roza y toca su cuerpo.

El desasosiego se instaló en mi casa con su llegada y ahora me aprieta el pecho. Miro la puerta por la que ha desaparecido, sólo tengo que ir hacia ella y abrirla...pero es él el que la abre. Huyo a la cocina y me dispongo a beber agua. siento en mi cintura una mano, la otra me quita el vaso y bebe de él. Mis miedos de mujer madura se desvanecen y me entrego a este joven de tierras extrañas al que ahora sí que voy a enseñarle cosas que aún no conoce.


martes, 28 de febrero de 2012

EL PRIMERO EN CAMPANA por Asun Jiménez

Ahí fue el primer beso, entrando en Campana. No era Semana Santa, pero sí llevábamos una semana de pasión, de ardientes mensajes aunque comedidos...‘menos paso quiero’, dijo.

Dar vueltas en la cama imaginando como serían nuestras caricias, nuestros besos, el contacto de nuestra piel, de nuestros fluidos. Fue un beso tan apasionado como temido.... 'de frente, siempre de frente'.

Llegó el encuentro. En su primera embestida noté en mis carnes no solo la dureza y ardor de su ser sino lo propio de un ‘jartible’: Esto empieza a acabarse.


viernes, 24 de febrero de 2012

MI PRIMERA VEZ por José Perona


Temblando iban mis labios
hacia el desnudo misterio de su cuerpo
de suaves pezones y roquedos pechos.
Me doblego ante ellos como una víctima
y me baño apasionado en la impureza
de su entrepiernas ardiente,
donde entregado en la locura sensual,
de sabores y de aromas,
me dejo llevar y tocar y disfrutar
por una lengua dócil, entrenada y desconocida,
que ensucia ya su boca palpitante
de mi blanca sangre a golpes lentos y mudos
como una caricia oculta.

domingo, 19 de febrero de 2012

SILOGISMO


Si lo esencial es invisible a los ojos, si ojos que no ven corazón que no siente, lo esencial se siente sin necesidad de mirar…

domingo, 12 de febrero de 2012

A UN EXTRAÑO por Mila



Voy por las calles de Sevilla ,pisadas con zapatos altos, segura de mí misma, creo que hasta guapa, muerta de frío pero con un gran calor en mi interior, sensación casi placentera, miro a la gente, que pasan por mis ojos a cámara rápida, hoy no me interesa nada ni nadie, no existen ni problemas ni crisis, sólo aquél extraño.

Todo a veces no ocurre como puedas pensar, puede llegar a ser incluso mejor, llegados al punto donde ambos deseábamos, lo tengo frente a mí, su mirada delata deseo contenido, la mía por otro lado se muestra lasciva pero con cierto miedo y nerviosismo, como si me encontrara con un hombre la primera vez, lo quiero dar todo y nada.

Nos desnudamos lentamente y con parsimonia, todas nuestras ropas van cayendo, nos besamos con pasión, caricias sobre caricias, apenas necesitamos hablar, y voy recibiendo un placer olvidado y dulce, siento su respiración fuerte surcar por todo mi cuerpo, el deseo anhelado me puede, todo en él me pone muchísimo, tengo delante de mí a un hombre entregado al que le gusta mi sensualidad y me lo da todo, absolutamente todo, sobre él siento sus embestidas lentas como me gustan, llega el primero, el segundo y unos cuantos más...mi cuerpo por una parte recibe un sumo placer con gemidos tal vez controlados y paradójicamente tímidos; mi mente, se encuentra en tinieblas.

Ahora que lo recuerdo todo desde la distancia, algo viene a mi pensamiento "me vuelves loco"....

sábado, 11 de febrero de 2012

NUEVAS COSTUMBRES


Nunca tendrás palabras para agradecer que aquel 14 de febrero tu vecina olvidara a San Valentín, a las dichosas cartitas y a la estúpida manía del rojo como vestimenta...

martes, 7 de febrero de 2012

ANSIADO REGRESO por Asun Jiménez


Abrí la puerta con desgana y me di de bruces con sus ojos, unos enormes ojos a los que nunca pude sostener la mirada, aunque esta vez lo hice emulando a una mujer segura.
Hacía tiempo que había dejado de esperar un posible regreso, me había rendido ante la evidencia de su desinterés o, más bien, de su rechazo. Lo invité a pasar. Antes de que pudiera pronunciar palabra decidí besarlo. Sellé sus labios con un beso dulce e intenso como los que él me daba hace tan solo unos meses. Sus brazos me amarraron mientras sentía en mi pecho el rápido latido de su corazón y en mi vientre las ansiosas embestidas del suyo. No hacía falta hablar nada ¿para qué? estaba allí, quitándome la ropa a trompicones, como siempre solía hacerlo, devolviéndome los besos como loco. Sus dedos recorrían mi cuerpo ya desnudo mientras mi lengua transitaba por su piel. Comencé lamiendo su cuello y seguí hasta llegar a sus pezones. Los pezones de un hombre son bastante desconocidos e ignorados pero ineludibles para encender el fuego venidero. Seguí deambulando por su abdomen, rodeé su ombligo, mordí sus ingles y mimé con mis labios todos los alrededores antes de centrarme en lo que realmente me obsesionaba. Estaba hoy dispuesta a tener agujetas hasta en la lengua de las ganas que tenía de saborear el codiciado manjar que la vida me volvía a ofrecer. Me lancé con ganas, pero antes me aseguré de que me estaba mirando. Siempre lo hace y me encanta. Me aparta para intentar agasajarme de la misma forma, pero verlo tumbado es demasiado tentador y aprovecho para ponerme sobre él. Vuelvo a mirarlo muy segura esta vez mientras no deja de manosear mis pechos. Ahora que lo siento dentro de mí entiendo tanta añoranza, tantos pensamientos cargados de deseo… y es que el placer es casi infinito. Lo cabalgo con suavidad pero llevando yo el ritmo, es el único momento de todos en el que la que manda soy yo. Mis gemidos se vuelven gritos y su mirada se vuelve ufana: sabe que me tiene loca. Quiero que cierre los ojos, que disfrute sin ver como mi rostro se deforma por tanto goce.
Han pasado horas, no sé cuantas…me ha despertado un sudor que se ha helado al comprobar que mi amante no está, que nunca ha regresado.
Ayer nos cruzamos entre la gente. Su mirada fue neutra, la mía lo intentó.

viernes, 3 de febrero de 2012

TIERNAS PRIMAS

Desde su más tierna infancia habían cargado con la odiosa comparación evangélica. Marta y María. Primas carnales. La hacendosa y la espiritual. La trabajadora y la que dejaba trabajar…
En las reuniones familiares siempre se alabó la ternura de sus gestos y la calidez de su presencia, una inocente complicidad que, según todos y cada uno de sus familiares, creaba el mejor calor de hogar en torno a su compañía…
- Qué bien se complementan las dos. Están hechas la una para la otra…
Una teoría que se hizo realidad en las tardes de aquel largo y cálido verano. La siesta familiar parecía el decorado ideal para aquellos encuentros. La desnudez juvenil de sus cuerpos hacía el resto. En el patio, los cuerpos tamizados por la cegadora luz de la tarde se entregaban al placer. Placeres prohibidos. Si los pechos de Marta se bañaban en sudor, la mano de María acudía pronta. Si las caderas de Marta demandaban humedad, la lengua de María acudía solícita. Si la relajación sesteaba en los pezones de Marta, la boca de María conseguía la mayor de las durezas. Si el calor se concentraba en el sexo de cualquiera de ellas, su tierna prima lanzaba sus caricias con los diez dedos de sus manos o los correspondientes de sus pies. Si una se abría, la otra entraba; si una llegaba seca a los encuentros, volvía a su habitación con las más secretas humedades descendiendo por su entrepierna… Cosas de familia. Encuentros profetizados desde la más tierna infancia.
Alguien les recordó en alguna ocasión la seráfica letanía de poner paz en la guerra, perdón en las ofensas, armonía en la discordia y luz en las tinieblas…Con una pícara sonrisa respondieron casi al unísono. Contestaron que en su vida no se empeñarían en ser consoladas sino en consolar, en ser comprendidas sino en comprender, en ser amadas como en amar… Ya habían comprendido que dando se recibe y, olvidándose del mundo, se encuentra el mejor de los placeres… Una sabia y tierna letanía que toda la familia comprendió…
Una familia que todavía celebra el juramento, solemne, de los votos perpetuos de las dos tiernas primas…

martes, 31 de enero de 2012

VIENDO "EL PARTE" por Claudia Prócula


El trozo de filete se quedó helado a un milímetro de mis labios cuando vi en el telediario su rostro deseado. Le sonreí como si pudiera verme, como lo hago cuando me dice que soy su locura.
Me considero una mujer ‘normalita’ aunque tengo un considerable número de pretendientes, admiradores o como se les llame, que suelen decir que ‘doy mucho morbo’. Pero ante este hombre me siento poca cosa, la verdad. Me impresiona que quiera estar conmigo alguien tan inteligente, tan atractivo. Es un político brillante y de reconocido prestigio, sin embargo, en la intimidad de la habitación del hotel se transforma en un amante ardiente y golfo. El mejor y el más apasionado de los que han pasado por mi vida, sin duda alguna.
Lo veo en la tele hablando con gobernantes y dirigentes por todo el mundo, lo veo entre mis piernas llevándome con su boca por otros mundos. Sí, señores, o mejor, señoras: ¡qué bien me come! Como algunas sabéis, los hombres presumen de lo mucho que les gusta el sexo y sus preámbulos, pero a la hora de la verdad, comer-comer…. pocos lo hacen bien, por puro trámite o como si desearan acabar pronto. Éste no. Se sumerge en la marisma de mi cuerpo, saboreando y acariciando con su lengua serpentina todo lo que encuentra, manteniendo el ritmo adecuado, midiendo bien los tiempos. Cuando termina me dice:
- ¿Te ha gustado? … Pues ahora otra vez.- Humm… un hombre así debería gobernar el país o el planeta entero por dios.
Dicen que el tamaño importa, en su caso asusta. La primera vez temía morir ahogada o abierta en canal cual animal en el matadero… pero es increíble mi capacidad de adaptarme al medio. Comencé besando la cima, acariciando con mis labios aquel prodigio del que la naturaleza lo había dotado, palpándolo para hacerme con la medida, cogí seguridad y... del tirón. Lo demás fue más fácil y es que el cuerpo de una mujer bien estimulada responde con soltura a todo lo que le echen.
La comida se ha enfriado del todo; yo no. En el ‘parte’ ya van por el tiempo. Una hermosa mujer anuncia que habrá alerta naranja por una borrasca. ¿Sabrá ella lo que es llover de verdad?

viernes, 27 de enero de 2012

POR DETRÁS por Esteban Armas

Deja que te abrace por detrás.
Deja que te muerda la nuca mientras,
mi fuerza encuentra el vientre hondo de tu espalda.
Déjame verte suspirar en silencio de placer.
Que quieras volverte y comer mi cuerpo
y no quieras.
Que quieras que yo fuera dos
y tenerme mientras te tengo.

domingo, 22 de enero de 2012

BURDEOS por Alma

Siete de la tarde, cielo rosado y paisaje francés sereno, me ofrece una copa de vino con cierto deseo, cree y piensa que hoy va a ser, que no me resistiré, después de mucho tiempo tengo al caballero frente a mí, mirándome con cierta lujuria, saboreando su copa con regusto, recreándose en mi cuerpo frágil, siento su poder en la mirada , me intimida e inquieta pero me gusta, me doy cuenta que no hay vuelta atrás, no sé cómo he llegado hasta aquí, mi camisa blanca está en el suelo, pienso por un instante si quiero evitar y dejar de lado ese deseo, demasiado tentador, cruce de miradas donde nos lo decimos todo.
Llegó para mí ese peligroso capricho, me levanto con la copa de vino en mi mano, desnuda y me siento sobre usted, miradas de miedo cambiadas, observo pérdida de poder absoluto, es consciente en ese momento que la niña puede volverlo loco de placer inocente y trabajado, comienzan suaves movimientos a horcajadas, se da cuenta que ganará ella porque hará lo que quiera, se rinde, esa mirada poderosa cae fulminada, se ve perdido. Los ojos de niña lo miran con ansiedad, esperando algo desconocido, marco el tiempo y me quita la copa de mi mano, llegan los ansiados besos, y se agolpan en mí todos los pensamientos y deseos prohibidos, pero los dejo de lado, hoy no me interesan, mi sexo se inunda y late dentro de mí, comenzando el recorrido por todos los recónditos rincones de mi cuerpo menudo. Todo se acopla, se terminó la agonía y el desconcierto, quedando en nosotros lo que queríamos, la locura y desenfreno.

miércoles, 18 de enero de 2012

MOJADA por Claudia Prócula

La fuerte lluvia de la tarde me sorprendió en plena calle. Me refugié en el zaguán de una casa pero ya estaba totalmente empapada. Se abrió la puerta y hombre bastante mayor salió en pijama cubierto de una bata. No paraba de sonreírme mientras hablaba del fuerte aguacero. Sus manos metidas en los bolsillos se movían de manera sospechosa.
-Vas a resfriarte, tienes toda la ropa mojada… ¿quieres pasar y secarte un poco?, dijo con una sonrisa lasciva pero acogedora.
Aunque estaba helada no fue ése el motivo que me impulsó a entrar. Una locura, lo sé, pero no quise reprimirme y ya está. El anciano fue por una especie de calefactor. Me desprendí del abrigo y del bolso. El agua manchaba el suelo.
Cogiéndome por las caderas, me situó frente a la fuente de calor aunque sus manos elevaron más mi temperatura corporal cuando parecía comprobar el estado de humedad de mi falda. El temblor de mis piernas lo confundió con frío e intentó abrigarlas.
- Estas medias hay que secarlas…
Sus manos subieron por mi cuerpo, me subió la falda y se quedó mirando antes de empezar a despojarme de unos pantis negros que lentamente iba bajando mientras besaba los muslos que quedaban desnudos. Me quitó el chaleco y comenzó a palpar mi blusa. Me avergonzaría transcribir aquí todo lo salía por esa boca, no paró de decir de la manera más vulgar todo lo juraba que iba a hacerme. Me besaba y me agarraba los pechos bruscamente, me apretaba contra él sin dejar de soltar cochinadas.
Me apoyó en la mesa de camilla y me bajó las bragas. Primero hurgó como el que ha perdido algo, después lamió como el que se muere de sed. Cuando se incorporó me la puso entre las piernas y comenzó a rozarse. El roce de su miembro tan enorme como calentito me mojó más que la lluvia.
Me gustó tanto que decidí premiarlo haciéndole algo que se me da muy bien, al menos eso dicen todos los hombres con los que he estado… sin excepción. Me arrodillé ante él y, sonriente, le ofrecí mi boca para colmarlo de las maravillas que acostumbro a hacer con ella.
Su cara desencajada certificaba que estaba haciendo bien mi trabajo, tanto que tuvo que frenarme en seco y llevarme a la habitación. No dejó que me quitara las ropas que aún me quedaban. Me tumbó en la cama y se tiró sobre mí como un animal hambriento.
No podía imaginar que unos movimientos tan torpes lograrán darme tanto placer. Mis gritos no callaban sus gemidos ni sus impertinencias que se le escapaban como dardos.
Quedamos exhaustos. La ropa terminó de secarse y la lluvia cesó.
De vez en cuando voy a verlo. Me sigue diciendo guarradas mientras me toca como si yo no le dejara hacerlo. Sin miedos, sin tabúes, retozamos a nuestro antojo llueva o truene y … que salga el sol por donde quiera.

miércoles, 11 de enero de 2012

DAME VENENO (Spanish versión)



Una habitación cualquiera de un hotel cualquiera. 16:30 horas. Más ó menos…

Dame veneno que quiero morir, dame veneno…

Ahogando la musiquilla rítmica del viejo ventilador ha venido a mi mente aquella melodía de otros tiempos inconfesables. La vida es así de estúpida e imprevisible. Tanto como la estampa que componemos los dos, yo aquí, desnudo, inocente y débil; totalmente desnudo, qué cojones…Ella está enfrente, desnuda, completamente desnuda. Quizás miento. Quizás no. Una pistola en su manos parece revestirla con el pudor que nunca le conocí y parece armarla con la dureza que sólo palpé en el centro de sus pezones. La misma con la que parece sostener la maldita arma. Con las dos manos. Apunta a lo más profundo de mis intestinos. Así lo siento y así lo temo.

…Ay levántame la chaqueta y mírame este costao, verás la puñalaíta, que por tu querer me han dao…


Mierda de coincidencias y mierda de canción. Nunca imaginé que llegaras a esto y menos en esta tarde de pasiones y deseos. No hace ni un rato, ni un minuto, ni un segundo, que te susurraba palabras delicadamente guarras en tus oídos mientras llenaba tu entrepierna de placeres y del mismísimo maná caído del cielo. Eso creía yo. Siempre fui el estúpido que quise evitar ser, el amante que creyó no sucumbir en el veneno de tus labios. Así me veo: inútilmente desnudo ante la fiel diosa de mis deseos convertida en la más fiel ejecutora. La muerte, mi muerte, a sólo un click. Abrir y cerrar de ojos. Hay un ambiente de sudores jóvenes mezclado con la densidad opresiva del calor de agosto. Dos gotas de sudor compiten en la jugosa y apetecilbe curva de tus pechos. No lo puedo evitar. Nunca lo pude evitar. Siempre que estuviste ante mí se me iba la mirada al mismo lugar. No me mires más las tetas, llegaste a decir en alguna ocasión. Yo sonreía. En este puto y jodido momento te has conformado con una pregunta más directa:
-Dime quién te envía.
No he sabido contestar. Siempre supe hacer preguntas pero nunca tuve respuestas
-¿Ahora eres sordo? Dime quién te envía.
Su mirada me cataloga como el imbécil que debo parecer en estos momentos. Desnudo frente a una mujer desnuda. Ha quitado el seguro de la pistola. Definitivamente, esto no parece un juego. El habitual cosquilleo de mi entrepierna se ha trasladado a mis intestinos. Me quedan segundos. O décimas. Mis ojos no pueden evitarlo. Susurra el silenciador de una pistola y mis ojos contemplan, por última vez, la dureza de unos pezones cuyo orgásmico veneno probé en una vida que una vez viví…

Dame veneno que quiero morir, dame veneno, antes prefiero la muerte que vivir contigo…

sábado, 7 de enero de 2012

A DISTANCIA por Tahón


(Para Paco, que creyó que podía pasarle)

Sí, yo sé que tú fuiste la primera que se dio cuenta y por eso vas a ser la primera en saberlo. Cómo no iba a recordar que fuiste tú la primera, si nunca desde entonces se me ha borrado de la mente la forma en la que volviste la cabeza hacia mí, tres mesas más atrás de donde te encontrabas, aquella hilera de oficinistas. Todos se afanaban en lo suyo, cuadrantes, balances y cifras, todos menos nosotros, que ardíamos en secreto, como un algodón empapado en alcohol, en la primera hoguera de placer que nos brindó el día. Esa cara, violenta, tensa, extasiada… Sí, es imposible de olvidar porque eran sólo las diez de la mañana y el deseo a esas horas tempranas es más intenso; el sexo en ayunas es más puro, ¿sabes? Siempre lo he pensado así, y esa erección primera de los hombres, aunque es carne de urinario, es un aldabonazo de la naturaleza, estoy convencido, un reclamo, casi una exigencia que, yo al menos, cumplo escrupulosamente con todas mis amantes. Como aquel día, cuando me pillaste y sospechaste lo que me pasaba, lo que nos pasaba. Yo ya me había fijado en ti unos días antes, cuando te hicieron el contrato, y llegaste a la empresa con los vaqueros y la camiseta verde ceñida. Dos detalles de tu cuerpo me alertaron ese día, el descosido de atrás del pantalón, que dejaba al aire la caída de la nalga, y los pezones marcados, punteados en la tela estrecha que los comprimía. Pero, hasta ahí, un ejercicio de observación cotidiano. Mi sobresalto mayor vino aquel día cuando contemplaba con los ojos grandes la nada rutinaria de la oficina, y de repente, con un toque decidido te mesaste el cabello al mismo tiempo que se caía una de las tirantas de tu vestido. Se quedó tu hombro desnudo y lo dejaste así, apenas atravesado por un mechón rebelde de pelo rubio. Mi imaginación ya no tenía dueño ni control, recuperó los pezones del primer día y el resquicio de tu nalga, bronceada. Pegué la silla a la mesa, coloqué la chaqueta encima de mi pantalón, metí la mano derecha debajo y, poco a poco, sigilosamente, comencé a desabrocharme los botones. Miraba a los lados y al frente, luego a las mesas de atrás, y todos seguían en lo suyo; alguno me miraba sin verme, y eso me excitaba más, el placer del exhibicionista mezclado con el del voyeur. Me acariciaba el miembro y me estremecía viendo tu hombro desnudo, la puerta y la muestra de lo que guardaba tu vestido de tirantas. Cuando al fin me pellizqué para contener el semen, tú te volviste hacia mí. Y tenías la misma cara, el mismo orgasmo sobrevenido, repentino. Mi miraste fijamente y luego volviste la mirada hacia tu falda estampada, atrapada en la entrepierna por tu mano. Tú no sabías qué pasaba, estabas desconcertada como yo al verme sorprendido en mi mayor secreto: cada vez que me masturbo y pienso en alguien, esa persona experimenta un orgasmo paralelo idéntico al mío. Lo supe de pequeño, sí, con las primeras pajas, y desde entonces ha sido el mayor placer que puedo experimentar, muy superior incluso a las experiencias de cama que he tenido con otras mujeres. Intento controlarme, porque quería evitar lo que me ocurrió contigo, pero no puedo ocultarte que lo he hecho en conciertos, con algunas divas que, de repente, han soltado un alarido en medio de una canción que el público ha celebrado con una ovación. Lo he hecho en comidas familiares, con alguna prima; me iba al servicio en medio de una comida y luego volvía sonriente a la mesa a terminar de cenar mientras observaba la cara desconcertada de mi víctima. Y en exámenes, y en excursiones del instituto, y en botellonas con los amigos. Cuando me levante de esta cafetería para marcharme, yo ya sé lo que ocurrirá. Y tú también. A distancia, arderemos de placer. Como algodones empapados en alcohol.

miércoles, 4 de enero de 2012

NOCHE DE REYES

Ilusionada y expectante me acosté temprano. Nerviosa y excitada se refugió mi desnudez entre las sábanas. Limpios y perfumados mis cabellos besaron la almohada. Desmaquillado y sereno mi rostro se sumergió en la noche. Sensual y dispuesto mi cuerpo se entregó a los más dulces sueños. Arropados y elegantes llegaron los tres caballeros. Desinhibidas y atrevidas eran sus intenciones. Contundentes y certeras fueron sus maneras. Con elegancia y presteza desnudaron su cuerpos. Con misterio y lascivia invadieron mi cama. Con suavidad y tacto acariciaron mi piel. Con deseo y lascivia lamieron mis rincones. De flujos y humedades profundas se inundaron mis poros. De provocadoras durezas se elevaron las sábanas. Sonrosados y potentes crecieron mis pezones. Jadeantes y expectantes se mostraron mis cavidades. Lamí y fui lamida. Posé y fui poseída. Con erecciones y acometidas se consolaron los orificios de mi cuerpo. Sincronizados y compenetrados variaron las posturas. Una. Dos. Tres. Hasta mil veces. Hasta llegar al más profundo y húmedo de los sueños. Complaciendo todas mis peticiones, las escritas y las soñadas. Llegando a todas las posturas, las plebeyas y las reales. Convirtiendo mis húmedos sueños en ardientes y lascivas realidades que inundaron mis sábanas en la medianoche. Noche para no olvidar. Eso pensaba por la mañana. Un trío de placer en la memoria. La de una espera. Llegaron ellos. Por el Arenal. A las niñas malas. No nos traen ná...

Será a otras. Conmigo han satisfecho todos mis deseos: se han portado como reyes...